REMEDIOS VARO // LAS CIUDADES QUE MARCARON SU PINTURA
Nació en Girona, estudió en Madrid, descubrió el surrealismo en Barcelona, huyó de París y encontró en México el lugar donde desarrollar su obra. La vida de Remedios Varo estuvo marcada por los viajes, aunque no todos fueron voluntarios.
Hay artistas que viajan para conocer el mundo y otros que terminan conociéndolo porque las circunstancias los obligan a marcharse. Remedios Varo (1908-1963) vivió ambas experiencias.
Nació en Anglès, Girona, y pasó parte de su infancia trasladándose de una ciudad a otra debido al trabajo de su padre, ingeniero hidráulico. De él aprendió dibujo técnico y precisión, dos conocimientos que años después aparecerían en sus máquinas imposibles y construcciones imaginarias.
En Madrid ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1924, cuando todavía eran pocas las mujeres que accedían a esta formación. Allí coincidió con artistas como Salvador Dalí y Maruja Mallo. Pero fue Barcelona, donde se instaló en los años treinta, la ciudad que la acercó a las vanguardias y al surrealismo.
De aquella etapa procede Modernidad (1936), conservada en el Museo Reina Sofía. En la pintura, los edificios, las estructuras geométricas y un puente que atraviesa la composición construyen una visión inquietante de la ciudad industrial. No es un retrato de Barcelona, sino una reflexión sobre la modernidad realizada durante su residencia allí.
En 1937 se trasladó a París, donde participó en los círculos surrealistas próximos a André Breton. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial interrumpió aquella etapa. En 1941, ante la ocupación nazi de Francia, emprendió el camino del exilio hacia México junto al poeta Benjamin Péret.
En Ciudad de México trabajó inicialmente en publicidad, ilustración y otros encargos. Con el tiempo pudo dedicarse plenamente a la pintura y consolidó su lenguaje artístico, alimentado por la ciencia, la alquimia, la literatura y sus experiencias personales.
Una obra permite comprender especialmente bien aquel recorrido: La huida (1961), parte de un tríptico que incluye Hacia la torre y Bordando el manto terrestre. En ella, dos personajes escapan a bordo de una embarcación fantástica. El conjunto ha sido interpretado como una representación simbólica de su propia historia, marcada por la búsqueda de libertad y los desplazamientos.
Remedios Varo murió en Ciudad de México en 1963. Allí produjo gran parte de las pinturas por las que hoy es reconocida.
Quizá su historia nos recuerde que no siempre elegimos los lugares que habitamos, pero sí podemos transformar lo vivido en algo propio.
Recreación artística de un estudio de pintura inspirado en el universo de Remedios Varo // Imagen generada mediante AI