DALI // LO QUE LA MENTE ESCONDE

Salvador Dalí no necesitaba cerrar los ojos para entrar en el mundo de los sueños. Encontró en las teorías de Sigmund Freud una manera de explorar la mente humana y convertir sus contradicciones en imágenes. Casi un siglo después, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid recupera esa relación para revisar la trayectoria del pintor.

Hay algo que conviene recordar cuando hablamos de Salvador Dalí (1904-1989): detrás de sus relojes blandos, sus figuras imposibles y sus paisajes desiertos había un artista interesado en comprender cómo funciona nuestra mente.

Su acercamiento al psicoanálisis comenzó durante los años veinte, cuando estudiaba en Madrid y frecuentaba la Residencia de Estudiantes. Allí conoció los escritos de Sigmund Freud, especialmente La interpretación de los sueños, una lectura que modificaría su manera de entender la creación artística.

Freud sostenía que los sueños podían ofrecer pistas sobre deseos, conflictos y pensamientos inconscientes. Dalí encontró en aquellas ideas un territorio para experimentar con la pintura. No pretendía ilustrar las teorías del médico vienés, sino desarrollar un lenguaje propio a partir de ellas.

De esa búsqueda nació su método paranoico-crítico, mediante el cual exploraba asociaciones inesperadas, interpretaciones múltiples y figuras capaces de representar varias cosas al mismo tiempo. Una roca podía convertirse en un rostro; una imagen aparentemente reconocible podía esconder otra. El espectador dejaba de ser únicamente observador para participar en la interpretación.

Pero Dalí no se conformó con leer a Freud. Quería conocerlo.

El encuentro ocurrió el 19 de julio de 1938, en Londres, gracias a la intervención del escritor Stefan Zweig. Dalí llevó consigo La metamorfosis de Narciso, pintada un año antes, con la intención de mostrarle cómo había trasladado sus ideas a la pintura. Freud, inicialmente escéptico respecto al surrealismo, reconocería después que aquel encuentro le había hecho reconsiderar su opinión sobre sus artistas.

Esta relación constituye el eje de El universo freudiano de Dalí, la exposición que presenta el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid bajo el comisariado del historiador del arte Jaime Brihuega.

La propuesta curatorial no se limita a reunir imágenes surrealistas. Organizada en seis secciones cronológicas, examina cómo las experiencias personales, las lecturas y las influencias intelectuales del artista fueron construyendo su imaginario. El recorrido permite seguir la presencia del pensamiento freudiano incluso en etapas posteriores, cuando Dalí comenzó a interesarse por la religión y la ciencia.

La exposición plantea así una lectura que va más allá del personaje público y de su conocida provocación. Nos devuelve al Dalí que estudiaba, investigaba y buscaba explicaciones para aquello que no siempre podía expresarse mediante palabras.

Quizá esa sea una de las aportaciones de su pintura: recordarnos que una imagen no tiene por qué ofrecer una única interpretación.

Porque a veces lo que vemos en una obra dice tanto del artista que la creó como de la mente de quien la contempla.

Imagen creada por Mombó Art Gallery® // AI

Ramón Jiménez Lobo