MARISOL DEL SOL // CAMINO DE VUELTA A LA VIDA
Belleza frente al tiempo // Marisol del Sol®
Marisol es una artista plástica que actualmente vive entre Houston, Texas y San Miguel de Allende, México. La artista nació y se crió en Santa Clara, Cuba, de madre española y padre cubano. A temprana edad descubrió su pasión por el dibujo y las artes plásticas. Ya a los ocho años su pasatiempo favorito era sentarse en el portal de la hacienda familiar con cuaderno en mano a colorear y dibujar por horas.
Le llamaban poderosamente la atención los rostros de todo el que llegaba por su casa. Pero ninguno como el rostro de su abuelo paterno que cada tarde acostumbraba a sentarse en una silla taburete para tomarse un cafecito cubano y fumarse un habano, que él mismo torcía... “Abuelo no te muevas por favor “ - le pedía la niña. El anciano reía divertido y posaba muy quieto para su nieta.
Corría la década de los ochentas cuando su familia decidió mudarse a Madrid. Allí quedó fascinada cuando visitó por primera vez, El Museo del Prado, donde admiró retratos y pinturas de los maestros clásicos de la pintura española. Sin embargo, fue la obra: El Guernica que acababa de llegar a Madrid desde New York, la que le causó una impresión duradera… “Me quedé observando el mural largo tiempo tratando de descifrar el significado de las figuras y las formas, parecían en movimiento, me inspiró algo de miedo, pero no podía sacarlas de mi mente” - explica ella.
Un año más tarde, Marisol se marchó con su familia a Caracas. Es en Venezuela donde inició su primera formación formal: cuando su madre la inscribió en un taller de artes plásticas. Así comenzó a experimentar con diferentes técnicas, superficies y materiales, buscando su estilo propio y expresión artística.
Una vez se graduó del instituto, Marisol se mudó nuevamente de país. Esta vez se marchó a los Estados Unidos. Se estableció en New Jersey donde comenzó, junto a su hermana gemela, estudios universitarios. La cercanía con la ciudad de New York le permitió visitar infinidad de museos y galerías importantes. En esta etapa decidió hacer estudios en Inglaterra y desde allí visitó ciudades europeas como: París, Roma y Amsterdam entre otras.
Varios son los recuerdos de aquella época. En París, conoció pintores locales en Montmartre, artistas que ofrecían a los turistas retratos y pintaban en plazas al aire libre, soportando el frío invernal. Comprendió que la vida de un pintor, que pretende vivir de su arte, es muy difícil y sacrificada. También le impactó su visita a Amsterdam, donde frente a varias de las obras de Van Gogh descubrió que se transportaba y sintió que flotaba dentro de aquellas pinturas de colores vibrantes… “Comprendí el tremendo impacto emocional que puede provocar una pintura y el incalculable poder del pincel en las manos de un artista”.
Marisol regresó a Estados Unidos con una nueva vision de la vida, se graduó con una licenciatura doble en negocios internacionales y arte. Y nuevamente hizo maletas y se mudó, pero esta vez a un lugar más tropical: Miami. Allí re-conectó gustosamente con sus raíces caribeñas, lo que ella describe como… “Una influencia vital que corre por mis venas”.
La artista en su estudio® / Fotografía cortesía
Pronto comenzó a trabajar para la industria de la televisión por cable, se adentró en el mundo de la producción de contenidos en español y portugués para los mercados de América Latina. Desde esta experiencia la artista se sumergió en otro tipo de proceso creativo: el que ocurre a través del lente de una cámara. En el 2010 tras una oferta laboral atractiva, Marisol se mudó a Houston. Al poco de establecerse allí y sin síntomas aparentes en una visita de rutina, recibió el diagnostico que nadie quiere escuchar: cáncer en estado avanzado. Ella misma admite… ”Estaba frente a la muerte, no sabía como había llegado hasta allí, tampoco entendía que aquello me cambiaría la vida para siempre”.
Es en medio de esa lucha contra-reloj por sobrevivir que la artista comenzó un proceso de introspección y meditación profundos. Marisol sintió la necesidad física y emocional de expresar lo que no podía vocalizar: su frustración, su miedo a la muerte, el pánico y una angustia incontrolable. Fue en una de las tantas noches de insomnio y de manera espontánea que tomó un cuaderno de dibujo, tizas pastel y sentó al borde de su cama, comenzó a dibujar todo lo que le vino a la mente… ”Fluyeron formas y figuras extrañas que no había dibujado nunca antes, espirales interminables, corazones conectados, lagrimas negras, gotas de sangre, cuerpos incompletos que flotaban, ojos, bocas que iban tomando vida propia en el papel. Para mi sorpresa, sentí que volver a dibujar me calmaba, al punto que logré vencer el insomnio y descansar esa noche”.
Desde ese momento y durante largas horas de tratamientos médico, Marisol comenzó a dibujar bocetos y más bocetos. Para cada ronda de tratamientos se armaba con lápiz, marcador ó tizas pastel y dibujaba sobre todo lo que veía y podía: mesas, servilletas, recibos y hasta en alguna que otra funda de almohada en la clínica. Fue en una de esas tantas noches de nauseas e insomnio que nació, como si de un bebé amado se tratara, la pieza que más tarde bautizó: La fuerza del AMOR. “¡Sí, el amor la sacaría de la oscuridad y le daría vida nuevamente “ - enfatiza ella.
Retomó así el arte como terapia, volvió a las sensaciones de sus años infantiles donde dibujar le daba verdadera felicidad. Con esta obra la artista regresó a formas simples y trazos fuertes, colores vibrantes y planos unidimensionales. Así encontró lo esencial para ella, lo básico, lo que realmente importaba, lo que la movía y sentía le daba vida.
Actualmente, Marisol define su obra pictórica como expresionismo simbólico. En sus pinturas confluyen la emoción y el sentimiento sin ningún esfuerzo. Cada pincelada está saturada de espiritualidad con un mensaje del alma en clave para el espectador. En cuanto al proceso creativo, la pintora explica que es una especie de lucha interna, donde puede bajar la guardia y rendirse sin temor a lo que fluye sin esfuerzo del alma. Y agrega… “Cada pieza es un viaje mágico, misterioso, curativo, que disfruto tanto como un viaje a un destino desconocido... ¡Encontré en la pintura el camino de vuelta a la vida!. Desde entonces no he dejado de sentarme en mi taller, cerrar lo ojos y plasmar lo que grita por salir y cobra vida propia “.
La obra de la artista ha sido utilizada en portadas de libros, calendarios, revistas médicas y websites de varias instituciones y fundaciones importantes en Estados Unidos. En el 2023, Marisol obtuvo su certificación en Arte Terapia y actualmente, prepara exposiciones y talleres en colaboración con escuelas de arte y galerías en Houston y San Miguel.