CARMEN ZAGLUL // LA GEOMETRÍA SENSIBLE DE CARMEN ZAGLUL
Fotografía de Carmen Zaglul / Cortesía de la artista
La obra de Carmen Zaglul nace de una geografía afectiva compleja. Nacida en el Líbano, criada en Costa Rica y radicada en Brasil desde hace casi dos décadas, la artista construye un lenguaje visual atravesado por el desplazamiento, la memoria, el cuerpo y la búsqueda de pertenencia.
Su trayectoria personal no aparece en su trabajo como relato literal, sino como una cartografía íntima que se transforma en línea, forma, ritmo y silencio.
En Existencias, obra presentada en la exposición virtual de Mombó Art Gallery, Zaglul profundiza en lo que ella misma define como una “geometría del ser”: una investigación visual sobre las estructuras invisibles que sostienen la experiencia humana. La obra despliega figuras orgánicas, rostros, cuerpos sugeridos, espirales y patrones que parecen habitar un territorio entre lo físico y lo simbólico. Nada en la composición se impone de manera cerrada; cada forma parece estar en proceso de aparecer, disolverse o transformarse.
El dibujo, realizado en blanco y negro, revela una tensión delicada entre estructura y fluidez. Las líneas finas conviven con zonas de mayor densidad gráfica, los vacíos dialogan con los detalles minuciosos y las formas femeninas emergen como presencias suspendidas en un espacio de memoria. En ese contraste, la obra encuentra su fuerza: no busca representar una escena fija, sino abrir un campo de resonancias donde el espectador pueda proyectar sus propias preguntas sobre origen, identidad, cuerpo y existencia.
La presencia del vientre, de lo femenino y de las formas envolventes remite a un universo de gestación simbólica. En el trabajo de Zaglul, el cuerpo no es únicamente figura anatómica, sino territorio emocional. Es archivo, refugio, paisaje y umbral. Sus formas parecen recordar que toda existencia está hecha de capas: lo heredado, lo vivido, lo perdido, lo imaginado y lo que todavía busca una forma para revelarse. Para la artista, el acto de crear está profundamente vinculado a un proceso de sanación y reconstrucción. El trazo funciona como una manera de ordenar lo invisible, de dar cuerpo a aquello que no siempre puede ser dicho con palabras.
Existencias / Carmen Zaglul®
Desde esa perspectiva, su obra no se limita a una exploración estética; es también una práctica de escucha interior, una forma de traducir la nostalgia de tierras lejanas en un lenguaje visual universal.
Esta investigación sobre el cuerpo, la memoria y las capas invisibles de la existencia también aparece en InExistências, obra presentada por Zaglul en Brasil dentro de la exposición colectiva In Familiar, inspirada en el concepto freudiano de lo ominoso, Das Unheimliche. Allí, el trazo se expande hacia la transparencia y la superposición: el dibujo sobre vidrio, el texto y la experiencia sonora invitan al espectador a entrar en una zona donde lo familiar y lo extraño se rozan. A partir de esa experiencia, la artista inicia una nueva investigación, aún en proceso, bajo el nombre de Vena Cava, donde el cuerpo vuelve a aparecer como territorio emocional, simbólico y visceral.
Existencias invita a mirar más allá de la superficie. Sus líneas no describen únicamente figuras, sino vínculos. Sus espirales no son simples ornamentos, sino movimientos internos. Sus vacíos no son ausencia, sino espacio de respiración. En la obra de Carmen Zaglul, la imagen se convierte en un lugar de encuentro entre memoria y presente, entre raíz y desplazamiento, entre fragilidad y permanencia.
La fuerza de su propuesta reside precisamente en esa capacidad de transformar una historia personal en una experiencia compartida. Desde su propia biografía nómada, Zaglul construye un lenguaje que no pertenece a un solo territorio, sino a muchos. Un lenguaje donde la estructura se encuentra con la intuición, donde el cuerpo se vuelve mapa y donde cada línea parece preguntar: ¿de qué estamos hechos?, ¿qué memorias nos habitan?, ¿qué formas toma nuestra existencia cuando por fin puede expresarse?